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Venus: Un infierno en nuestro sistema solar

Contrario a la lógica intuitiva, Venus, el segundo planeta más cercano al Sol, ostenta el título del planeta más caliente de nuestro sistema solar, superando incluso a Mercurio, que se encuentra a una distancia considerablemente menor de la estrella madre.



Un infierno de 462 °C


La temperatura media en la superficie de Venus es de 462 °C, lo suficientemente caliente como para derretir el plomo y hacer que el agua hierva instantáneamente. Incluso en el lado nocturno de Venus, la temperatura no baja de 400 °C, creando un ambiente infernal constante.


Efecto invernadero desbocado


La principal responsable de este calor abrasador es la densa atmósfera de Venus, compuesta en un 96% por dióxido de carbono. Esta capa gaseosa actúa como una trampa de calor, atrapando la energía solar y reteniendo el calor interno del planeta.


Nubes tóxicas y volcanes activos


Las nubes de Venus, compuestas de ácido sulfúrico, no solo reflejan poca luz solar, lo que contribuye al calor, sino que también son altamente corrosivas. Además, la superficie volcánica de Venus, con más de 1.300 volcanes activos, libera constantemente gases de efecto invernadero que intensifican el calor.


Un planeta inhabitable


Las condiciones extremas de Venus lo convierten en un planeta completamente inhabitable para la vida tal como la conocemos. La presión atmosférica es 90 veces mayor que la de la Tierra, lo que aplastaría a cualquier ser humano.


Sin embargo, estudios recientes señalan que a la altitud de 50km de la superficie podrían darse las condiciones para la vida microbiana, ya que a esa altitud la temperatura y presión se asimilan a las que tenemos en el planeta Tierra.


Gráfico del ciclo de vida microbiana en Venus entre capas atmosféricas – crédito: Seager et al. 2020.
Gráfico del ciclo de vida microbiana en Venus entre capas atmosféricas – crédito: Seager et al. 2020.

Un misterio sin resolver


Las razones por las que Venus se convirtió en un infierno mientras que la Tierra se convirtió en un oasis habitable aún son un misterio para los científicos. Sin embargo, el estudio de Venus nos ayuda a comprender mejor la evolución de los planetas y la posibilidad de encontrar vida en otros sistemas solares.


Exploración espacial


La imagen fue tomada a las 03:37 UTC por la cámara de monitoreo 2 del Módulo de Transferencia de Mercurio, poco antes de la máxima aproximación a las 03:58 UTC. La antena de ganancia media del Mercury Planetary Orbiter es visible en la parte superior de la imagen, junto con el brazo del magnetómetro, que se extiende desde la parte superior derecha del cuadro. En el momento de tomar la imagen, la nave espacial se encontraba a 14.000 kilómetros de Venus. Crédito: ESA/JAXA
La imagen fue tomada a las 03:37 UTC por la cámara de monitoreo 2 del Módulo de Transferencia de Mercurio, poco antes de la máxima aproximación a las 03:58 UTC. La antena de ganancia media del Mercury Planetary Orbiter es visible en la parte superior de la imagen, junto con el brazo del magnetómetro, que se extiende desde la parte superior derecha del cuadro. En el momento de tomar la imagen, la nave espacial se encontraba a 14.000 kilómetros de Venus. Crédito: ESA/JAXA

A pesar de las dificultades que presenta su ambiente hostil, Venus ha sido objeto de varias misiones espaciales. La sonda espacial más reciente en visitarlo fue la BepiColombo de la Agencia Espacial Europea y la JAXA, que entró en órbita alrededor de Venus en 2023 para estudiar su atmósfera y superficie en detalle.


Un futuro por explorar


Las investigaciones sobre Venus continuarán revelando secretos sobre este planeta infernal y su pasado. Es posible que algún día, con avances tecnológicos, podamos comprender mejor las condiciones que lo llevaron a su estado actual y determinar si alguna vez pudo albergar vida.



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